Publicidad:
Terra
La Coctelera

Conocernos.

¿Qué son nuestros pensamientos salvo ondas en un lago?

¿Qué son neustras emociones, estados de ánimo, sentimientos?

¿Qué es la totalidad de nuestra mente? Simplemente un torbellino

Y debido a ese torbellino no podemos ver nuestra propia naturaleza.

No dejamos de ignorarnos.

Conocemos a todo el mundo y jamás nos conoceremos a nosotros.

Creo todos nos hemos sentido asi alguna vez aburrimiento

Creo que todos nos hemos sentido así alguna vez: aburrimiento, apatía, conformismo, dejadez... Las cosas que hacemos, todo lo que somos, parece haberse esfumado por completo, y lo único que puedes hacer es mirar al vacío a la espera a que suceda algo. Y entonces, sin saber muy bien por qué, sucede.

Durante toda mi vida he estado buscando algo, no sabría decir el qué; pero siempre he sabido que tenía que encontrarlo. La verdad es que lo he intentado vaya si lo he intentado. Pero durante el camino me he dado cuenta de varias cosas: una de ellas es la extraordinaria capacidad humana para darle nombres distintos a un mismo deseo; y la otra, es que aunque no queramos, siempre andamos detrás de él, que aunque no nos demos cuenta, sentimos que toda nuestra existencia depende de él.

Yo, como siempre, sigo buscando, pero últimamente ha surgido algo. Fue casi sin darme cuenta, y no se muy bien como llamarlo. Lo único que se es que ahora no tengo porqué seguir buscando sola.

Debí haber estado ahí...!!

Hoy estás totalmente solo, creo que realmente no es así como lo quiero. No tenía a nadie más a quien culpar. La verdad: tu no lo sabias, pero era un riesgo que corrias. Y ahora yo misma me avergënzo. Me diste todo de ti siempre sin pedir nada a cambio. Y hoy te doy tiempo para que reagas tu vida, porque lo unico que hice fue hacerte daño.

Muchas veces has llorado por temor a que pudiera dejarte u olvidarme de ti. Creo que perdí el tiempo y que realmente podía haber estado más cerca de tí. Pero no sabía que estuviese tan herido, estaba demasiado ciega... Y ahora lo único que sé con certeza es que no te volveré a tener.

Antes no podía verlo, pero hoy en día se que he actuado despiadadamente. Debí darme cuenta antes de que te estaba haciendo mal y de que estaba dejando una gran tristeza dentro de tí...

Ahora estoy llena de arrepentimiento porque me aconsejé a mí misma y me hundí en la miseria. Pero quiero que sepas que de tu nueva vida no te voy a quitar más tiempo, porque sé que no tendrás más sufrimiento si no estoy yo. Pero quiero que sepas que me hiere el pensar en ti, pero sé que ahora es demasiado tarde... Y te pido perdón por todas las veces que te he dejado solo esperando por mí.

Por ello siempre sufriré...

Debí de haber estado ahí... y ahora estaré, pero no de la manera que realmente queremos los dos que yo esté.

Carta

Haber, tengo que decidir lo antes posible que quiero hacer realmente con mi vida. Por mi me pasaría la vida en Cádiz riendo a carcajadas contigo, pero sabemos los dos, tanto tu, como yo, que las cosas no son tan fáciles.... Que vamos creciendo y que las cosas se complican día a día.

La unav me ha llamado para decirme que tengo que echar la solicitud de plaza para el año que viene para PP.RR, ya que hablé con mi asesor de la posibilidad de irme y o quedarme a hacer publicidad y relaciones publicas y me dijo que antes tenía que hablarlo con la Uni y eso, y que decidiera con cabeza antes de tomar una decisión de lo que realmente quiero para mi vida. Es decir, tengo que decir si sigo o no aquí dentro de poco (me quedo siempre y cuando luego apruebe los créditos necesarios, claro). Me lo tengo que pensar muy bien, ya que es mi futuro y no el de nadie más, y creo que en estos momentos tengo que ser un poco egoísta.

Ya tomé una decisión. Es que sí, que quiero seguir aquí, ya he hecho un año entero y no creo que porque haga tres o cuatro más me vaya a morir. Me están enseñando a ser fuerte día a día, y creo que muchos problemas los tengo que empezar a resolver yo sola, sin tener a mis padres al lado, ni a mis amigas, a pesar de que en la distancia me apoyen y a pesar de que os eche mucho de menos. Pero como siempre dicen el pajarito siempre algún día termina saliendo de su nido, y esta vez sí que sí me toca salir a mí. Y ya verás como dentro de poco tú también vuelas y te haces un gran hombre.

Por ello quería decirte que nos demos un tiempo para centrarnos y pensar las cosas, que conozcas a gente, que salgas y que entres, que disfrutes de un verano sólo para ti, y en el que puedas decidir realmente lo que quieres hacer. Y no quiero estar yo por ahí, porque se que te influyo en las decisiones, y mucho, y creo que ya tienes que pensar por ti sólo y no por los demás. Aparte, el año que viene como sigo aquí no se realmente que pasaría con nosotros dos, por mi bien. Pero ¿y si de nuevo me entra el miedo y me vuelvo hacer daño a mi misma haciéndotelo a ti también? Yo te quiero y lo sabes perfectamente, pero hay que mirarlo así, de esta manera. Hay que empezar a hacernos mayores y dejar las tonterías y las ilusiones para otros momentos.

No quiero dejar de hablar contigo, es más quiero que me cuentes que tal te va todo y que cosas vas decidiendo en la vida, pero de momento como una amiga más, y sabes perfectamente que no una amiga cualquiera: una amiga con la que puedas quedar en verano y hablar de cualquier tema, y si pasa algo pues pasó. Y si no pasa pues no pasó. ¿Ya sabes a lo que me refiero no? Podemos esperar hasta vernos a hablar, y haber que tal va la cosa. Pero no anticiparnos porque creo que nos estamos anticipando demasiado a todo lo que nos ha ido pasando.

No quiero volverte a hacer daño de nuevo ni seguir haciéndomelo a mí, y prefiero decírtelo ahora y no joderte el verano como nos hemos jodido la semana santa. ¿Nos veremos a la vuelta y hablaremos vale?

Te Quiero.

Hay algo de ningun modo deseo ser feliz cambio aceptar

Hay algo que de ningún modo deseo: ser feliz a cambio de aceptar la mentira. Por ejemplo, no tolelaría pasar una vida placentera que luego resultara ser un largo sueño. Tampoco me gustaría de ninguna manera vivir toda una vida anestesiada, con un umbral de conciencia que me permitiera disfrutar de sofisticados placeres. Eso no es vida.

 

Y, sin embargo, quizá empezara a dudar si me propusieran algo más sutil. No se tratarís de la pérdida de la vigilia, de la conciencia despierta, sino de verme envuelta por las apariencias. Los aspectos más desagradables de la existencia quedarían como disimulados por un velo que les proporcionara una cara menos áspera y más aceptable. Todo tendría una explicación facil y tranquilizadora. No habría lugar para preocupaciones inquietantes ni situaciones angustiosas.Una serie de genio benigno velaría por mí y me evitaría todos los malos tragos que la vida suele traer consigo.

 

Quien se escandalice por esta segunda hipótesis mía, tendría que mirar a su alrededor y advertir que mucha gente vive de un modo semejante. Son ellos mismos los que lo hacen sin necesidad de un genio benigno.

erroreS...!!

...todos cometemos errores, eso nos nos hace buenos ni malos. Lo importante es saber asimilar las consecuencias y corregir el error. Si para ello uno necesita ayuda sólo tiene que buscarla, cuando lo hacemos de verdad, seguro que no tardamos en encontrarla...

...adios?

...te lo habría contado mucho antes, y quizás aún estaríamos saliendo juntos. Han pasado tres horas desde que me tropecé contigo en la librería en la que estabas con la mujer del abrigo blanco. ¡Qué abrigo tan fabuloso! Se ve a las claras que eres muy feliz y que por fin te sientes del todo realizado, aunque hayan pasado tan sólo dos semanas desde que rompimos. No estaba del todo segura de que hubiésemos terminado nuestra relación hasta que te vi con ella. Me pareciste inreíblemente lejano, como alguien que se halla al otro lado de un lago. Un punto tan pequeño que no podría acertar a decir si era femenino o masculino, joven o viejo....Tiene gracia...

Olvido...

Un señor mayor caminaba con pasos tranquilos y cortos, acompañados de un bastón, por una plazoleta de Madrid. Era primavera. Cómo todos los días, se sentó en el mismo banco de siempre esperando a aquella mujer que tanto deseaba volver a ver.

Una vez allí, descansando de su largo y costoso paseo, observaba a todo el mundo que pasaba con mirada fija: críos cogidos de la mano en una excursión de colegio, una pareja besándose frente a la fuente central de la plaza, una señora leyendo el periódico de aquel día, perros correteando detrás de una pelota... Así se le pasaba a este viejo bobo la tarde mientras esperaba a esa mujer.

Miraba al otro extremo del banco y aún, a mitad de tarde, se encontraba vacío. De vez en cuando, alguna que otra anciana se acercaba para sentarse allí, junto a él. Pero el anciano, al no reconocerlas físicamente, se movía arrastrando su trasero por el banco de manera que impedía que las señoras se sentasen a su lado para hacerle compañía.

Por una vez el bobo anciano no hizo el gesto al ver a lo lejos a una señora rubia que se acercaba a él. Éste, creyendo que era esa mujer que tanto ansiaba encontrarse de nuevo, le sonrió. Se parecía a ella. Se parecía a aquella mujer que quería ver. Pero comenzó a deslizarse por el banco para que no se sentara cuando se dio cuenta, al ver a la mujer sonreír, que no tenía dentadura. Se había equivocado de persona. La anciana al ver el gesto, continúo caminando hacia otro banco.

Mirando de un lado a otro ansioso por la llegada de ella, se le fue pasando la otra mitad de la tarde a este señor. Pero no aparecía.... ¿Por qué hoy no viene? Pensaba cada vez que una mujer pasaba por delante de él mirando su reloj de bolsillo. Se fijaba en todas, por si acaso ella no lo veía.

Y por fin llegó. Esa mujer que tanto le gustaba. Esa mujer de la que sólo recordaba su físico. Aquella mujer que se sentaba tarde tras tarde junto a él en el mismo banco y le enseñaba cosas. La única mujer que le hacía recordar.

Giró la cabeza y allí la vio, con una sonrisa de oreja a oreja, un gran abrigo de pelo negro y bien guapa. Sencillamente pintada y con un poco de carmín en los labios.

Él empezó a insinuársele. Se iba acercando lentamente a ella mientras hablaban de cómo habían pasado la mañana, las cosas que habían hecho, a dónde habían ido... Pero ella, al ver que el anciano se le estaba sugiriendo, le enseño el anillo de matrimonio que llevaba en el dedo anular de la mano derecha. Él, al saber que estaba casada y que no podía tener posibilidades, se levantó para irse, pero la anciana lo detuvo cogiéndole del brazo antes de que comenzara a caminar.

Acto seguido, le sacó una foto del bolso. Una foto en blanco y negro en la que aparecían dos personas: un novio y una novia el día de una boda. Él no entendía nada. Su gesto fue de extrañeza. Pero se le aclaró todo cuando la anciana le entregó una carta. Ésta decía:

"Sí viejo anciano, esa que está a tu lado es tu mujer. No hay otro, tú eres ese otro. Ha vuelto a suceder: lo has olvidado todo. Y te escribo, me escribo, para que una vez más recuerdes quiénes somos, qué fuimos, donde vivimos...Nunca tuvimos hijos, pero siempre la tenemos a ella.
Si algo bueno pudiera decirse de esta horrible enfermedad, es que al menos cuando la vemos, podemos enamorarnos tanto como lo hicimos la primera vez..."