Creo que todos nos hemos sentido así alguna vez: aburrimiento, apatía, conformismo, dejadez... Las cosas que hacemos, todo lo que somos, parece haberse esfumado por completo, y lo único que puedes hacer es mirar al vacío a la espera a que suceda algo. Y entonces, sin saber muy bien por qué, sucede.

Durante toda mi vida he estado buscando algo, no sabría decir el qué; pero siempre he sabido que tenía que encontrarlo. La verdad es que lo he intentado vaya si lo he intentado. Pero durante el camino me he dado cuenta de varias cosas: una de ellas es la extraordinaria capacidad humana para darle nombres distintos a un mismo deseo; y la otra, es que aunque no queramos, siempre andamos detrás de él, que aunque no nos demos cuenta, sentimos que toda nuestra existencia depende de él.

Yo, como siempre, sigo buscando, pero últimamente ha surgido algo. Fue casi sin darme cuenta, y no se muy bien como llamarlo. Lo único que se es que ahora no tengo porqué seguir buscando sola.